lunes, 21 de abril de 2008

GENESIS. EL RITUAL ROSACRUZ (EDITORIAL NOWTILUS)



GÉNESIS. EL RITUAL ROSACRUZ

1780. Extraños crímenes tiñen de rojo las calles de París. Para resolver el misterio, el agente Marais debe adentrarse en el enigmático mundo de la magia y la alquimia de los Rosacruces.

Autor: Patrick Ericson Formato: 16x23,5 cm · Páginas: 400 · Colores: b/n ·Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta · Edición: 1ª ·Fecha de lanzamiento: Junio 2008 · ISBN-13: 978-849763527-1 · Código Nowtilus: 0804006011

Una serie de extraños asesinatos tienen lugar en el París de 1780. El policía Gustave Marais tendrá que descubrir la verdad adentrándose en un misterioso ritual que ha iniciado la hermandad de los Rosacruces, donde un enigmático y oscuro individuo y una prostituta son la aparente clave del misterio.

"Narrado al mejor estilo clásico, con un lenguaje directo y cuidado pero sencillo, ágil, que es capaz de tejer la madeja de una novela negra e histórica a la vez con sus mejores estrategias"

(Nowtilus)

domingo, 20 de abril de 2008

EL MITO DEL ANDRÓGINO


Este mito aparece en el Banquete de Platón , concretamente en el Discurso de Aristófanes. Aristófanes señala que hablará de un modo diferente a como lo han hecho anteriormente Pausanias y Erixímaco. Aunque sea cómico, oculta pensamientos profundos. Cree que los hombres han ignorado la gran fuerza que desprende el Amor, ya que si no le hubieran elevado Templos y Altares para rendirle sacrificios. Nos define al amor como a un íntimo anhelo de restitución de una plenitud perdida, de reencuentro con un total. Uno mismo con el ser amado. Aristófanes nos narra una antigua leyenda sobre Efialtes y Oto, hijos de tesalio Aloeo, que encadenaron a Ares e intentaron escalar el cielo para derrocar a Zeus (Homero). Expone que, en la antigüedad, la humanidad se dividía en tres géneros, el masculino, el femenino, y el andrógino (del griego Andros-Hombre y Gino-Mujer). Los seres que pertenecían a esta última clase eran redondos, con cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras en la cabeza y, por supuesto dos órganos sexuales. Estaban unidos por el vientre. Eran seres tan terribles por su vigor y fuerza que se sintieron suficientes para atentar contra los dioses. Puesto que Zeus no podía destruir la raza humana, dado que ésta era la que adoraba a los dioses, los castigó partiéndolos por la mitad. Apolo los curó dándoles la forma actual que tienen ambos sexos, y más tarde pasó adelante sus “vergüenzas.El Amor desde tiempos inmemoriales trata de unirlos, de manera que, cuando se encuentran se unen de tal forma que es para toda la vida, tratando cada uno de reunirse y fundirse con el amado y convertirse de dos seres en uno solo, de manera que tan solo podría alcanzar la felicidad nuestra especie cuando se dé el tiempo en que la mitad de la Humanidad se encuentre con su otra mitad. Cada mitad de un hombre y mujer primitivos se entregan a la homosexualidad en busca de su otra mitad, en tanto que, la mitad del andrógino se entrega a la heterosexualidad en busca de su otra mitad.

EL CONDE DE SAINT-GERMAIN



El Conde de Saint-Germain fue un enigmático personaje que a lo largo de la historia fue catalogado de cortesano, aventurero, charlatán, inventor, alquimista, violinista y compositor. Nadie sabe cuando y donde nació, aunque muchos le atribuyen ser hijo del último rey de Transilvania, Ferenz II Rakoczy.
Aparece en Francia en el 1758. Se desconoce el origen de su fortuna, su auténtica nacionalidad, o si tenía esposa e hijos. Hablaba varios idiomas a la perfección, y tenía vastos conocimientos sobre política, artes, ciencias, poesía, medicina, química, música y pintura. En París, entabló amistad con Madame de Pomdadour, quién le presentó al rey Luis XV. Son numerosas las anécdotas que se cuentan de él, entre otras que era capaz de convertir el metal en oro y piedras preciosas. Según sus propias palabras, fue testigo de la muerte de Jesucristo,, que inspiró a Akhenatón para que crease una religión monoteísta en el antiguo Egipto, que fue uno de los constructores del templo de Salomón, y que más tarde trabajó con los constructores de catedrales animándoles a crear una sociedad que luego se llamaría Masonería. También afirmaba haber sido quién le entregara a Colón un mapa de navegación con el que descubrió América. Lo cierto es que fue tachado de embaucador en varias de las cortes europeas. Sin embargo, todos coincidían en algo extrañamente curioso: durante más de treinta años, el tiempo que duró sus idas y venidas por Europa, siempre demostró tener la misma edad, como si pudiera detener los embates del tiempo. Después de muerto, volvió a aparecer en distintos lugares del mundo.
Ya en el siglo XX, fueron muchos los que quisieron ver en él al no menos misterioso y ocultista, Fulcanelli. Uno de los detalles más característicos de Saint-Germain fueron sus ojos; una mirada que provenía, no se sabe con certeza, si del cielo o del mismísimo infierno.

sábado, 19 de abril de 2008

Charles de Beaumont (El caballero d´ Eon)


Algo extraño debió ver su padre en él, para que le pusiera tres nombres de varón y tres de mujer: Charles-Geneviéve-Louis-Auguste-André-Timothée. Charles de Beaumont nació un 5 de octubre del 1728, siendo hombre, y murió el 21 de Mayo del 1810, siendo mujer. Los detalles de su vida siempre han estado envueltos en un halo de misterio.
Era hijo de Louis d´Eon de Beaumont, jurista y subdelegado de la intendencia de París, y de Françoise de Chavanson, de sangre azul, hija de un comisario general militar. Su infancia transcurre como la de cualquier niño, con la particularidad de que su madre se divertía colocándole a su hijo las ropas de su hermana. Charles de Beaumont estudió en el Collège Mazarin, en donde obtuvo la licenciatura de derecho civil y canónico. En 1756, el príncipe Conti se fijó en él. Los femeninos rasgos de Charles fueron aprovechados por el coordinador de los asuntos secretos del rey Luis XV, el cual le envió a una misión secreta a Rusia con el fin de hacerse pasar por una joven descontenta con la política del rey francés; fue en ese instante cuando nació Lía de Beaumont. Se ganó la confianza de la zarina Isabel, quién la acogió como su dama de compañía. Finalizada su misión en Rusia, Charles regresó a París para ingresar en el cuerpo de Dragones, siendo su cargo el de capitán. Luchó en la Guerra de los Siete Años. En ese tiempo fue herido y recibió la Cruz de San Luis.
Huyendo de la corte parisina, donde se especulaba con demasiada frecuencia sobre su sexo (se hicieron apuestas de grandes sumas de dinero), se marchó a Inglaterra. Allí, tuvo un serio romance con la reina Sophie-Charlotte, que a punto estuvo de costarle la vida, ya que el rey los pilló juntos en la habitación de la reina, y de no ser por la astucia de la dama de compañía de la reina, quién le aseguró al rey George que, en realidad, el visitante de su esposa era una amiga llamada Lía de Beaumont, y que si no la creía solo tenía que preguntárselo al rey Luis de Francia. Este episodio sirvió para que años después, cuando regresó a París, el rey le prohibiera ir vestido de hombre, por lo que tuvo que conservar su personalidad femenina hasta su muerte.